¿Por qué estarías loco por comprar el nuevo iMac?

iMac frente a Mac mini

Cuando uno analiza las alternativas que propone el fabricante de los productos de computación de Apple es para volverse loco un poco cuando dentro de ese mismo ecosistema uno habilita opciones tan diferentes entre sí, y aún así una de las comparativas que acaba siendo inevitable es la del iMac frente al Mac mini.

Ambos resultados se fundamentan en los mismos aspectos técnicos y ofrecen soluciones enfocadas en el mismo tipo de usuario, pero lo hacen de formas tan diferenciadas que resulta dificultoso pensar que sean familia de productos. Mientras el primero avanza hacia la adopción total y la estética cuidada, el segundo da la espalda a la propia, orientándose hacia la modularidad y la flexibilidad, lo que da lugar a que muchos se pregunten si no es un poco loco que dos casos de uso contrapuestos conduzcan a debates tan encarnizados por determinar cuál de ellos sería la mejor opción?

El iMac, presentado hace poco y con mucha fanfarria, siempre da una muy buena impresión inmediata gracias a su estilo muy delgado, su forma exterior plana y sus colores noveleros que, sumados a la comodidad que ofrece incluir todos los elementos en uno solo, le hacen un producto muy atractivo para quienes buscan una solución que cumpla los requisitos estéticos, sea sencilla y ofrezca la experiencia de “enchufar y usar”.

Sin embargo, cuando uno empieza a analizar no solo la estética —capacidad de actualización, relación rendimiento/precio y adecuación a un sistema completamente cerrado— empiezan a aparecer las dudas razonables sobre si realmente es la mejor opción para los/las usuarios/as más convencionales. La primera imagen puede ser poderosa, pero no siempre es el reflejo del verdadero valor de un producto, más aún en un tipo de mercado donde la funcionalidad y la flexibilidad tienen tanto peso como el diseño.

En cambio, el Mac mini se muestra como una excelente opción en el propio surtido de Apple, ya que proporciona un rendimiento espectacular, la posibilidad de decidir con la forma de trabajar y un precio muy interesante. De aquí que, para muchos usuarios, el pensar en hacerse con un iMac empiece a tener menos sentido cuando ven ambos productos sin dejarse llevar por la impresión visual del modelo todo en uno.

El Mac mini consigue personalizar la experiencia, puesto que puede elegirse un monitor de tamaño mayor, un teclado más ergonómico o incluso reutilizar accesorios que ya se posean, abaratando así mucho el coste final. Y su forma compacta y su potencia es ideal tanto para entornos personales como profesionales.

Por lo tanto, y antes de dejarse llevar por las formas sobradamente agradables de un iMac, es clave pensar qué es lo que, al fin y al cabo, tiene cada uno, y si el desembolso responde a una solución práctica, o bien a la fuerza de la primera identificación con un producto que, sin duda, es muy llamativo. Este ejercicio inicial, clave para decidir, servirá para no pagar por más cuando muchas veces la aportación del mismo no es real para el cliente.

iMac frente a Mac mini

El motivo más importante para reconsiderar la compra de un iMac surge al analizarlo en relación con el Mac mini, un tipo de dispositivo que se presentó el año pasado y que ha demostrado ser una opción de una competitividad incluso sorprendente. El iMac tiene su atractivo (salvo en lo que a críticas toca) por su estética, por su diseño atractivo y por la funcionalidad de contar con un sistema todo en uno.

Sin embargo, su atractivo no siempre apacigua las limitaciones que supondrá la adquisición de un sistema de este tipo. Cuando se echa un vistazo a la relación que hay entre el precio, el poderío del ordenador y su capacidad de actualización, queda en evidencia que no necesariamente el iMac será la opción más rentable para todos cuando la necesidad es un sistema que dure y que sea adaptable en el propio uso. Su atractivo estético no es discutible; pero en todo caso, ello no quiere decir que efectivamente pueda ser una mejor compra.

¿por qué estaría loco?

Por el contrario, elegir un Mac mini junto con una pantalla dedicada permite contar con potencia informática equivalente por un precio menor, así como genera una flexibilidad mucho mayor para futuras actualizaciones o cambios en el área de trabajo. Esta característica modular hace más interesante el Mac mini, ya que deja espacio para ir cambiando o mejorando características sin tener que hacerse con un nuevo equipo.

También el hecho de poder escoger un monitor tal y como encaja con sus necesidades, es decir, puede ser por tamaño, por calidad o por precio, ofrece una ventaja considerable que el iMac integrado no puede ofrecer. Por estas razones, muchos usuarios concluyen que la inversión en un Mac mini representa no sólo dinero (que también), sino que se trata de una mejor protección de su inversión futura.

A continuación miraremos un poco como las características que tendrá el nuevo iMac.

Diseño

Los rumores que giran en torno a la posibilidad de un cambio de diseño para el nuevo iMac ha desatado hasta la locura, especialmente porque hay muchos usuarios que llevan tiempo esperando una renovación que sea más ambiciosa. Se dice que este modelo podría tener un diseño igual al del iMac 24 pulgadas, al del Pro Display XDR y al del Studio Display, algo que, desde luego, suena un poco loco, pero la verdad es que igual que la obsesión de Apple por el cuidado de los detalles estético hasta lo más ínfimo, la idea de los biseles negros más delgados, y la reducción del grosor del chin.

Además de una estética más profesional, han hecho que las especulaciones crezcan de una manera loca, combinando rumores con deseos y teorías a veces demasiado optimistas. Aun así, tampoco sería nada loco pensar que Apple podría estar buscando la unificación de su identidad visual, y es por ello que hay quienes también creen que este nuevo diseño encajaría a la perfección como evolución natural, aunque el nivel de expectativa que se está creando es, francamente, loco.

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Al igual que la serie de portátiles MacBook Pro lanzada en 2021, que también se informó tendría una pantalla nueva de tecnología mini−LED, de la que los seguidores de la empresa tenían unas expectativas muy locas, el nuevo iMac también adoptaría esta tecnología. Fruto de esa realidad, luces más brillantes, negros más profundos y un HDR también más realista era suficiente para que muchos empezaran a soñar con un tipo de experiencia visual algo loca, pero que a la vez encajaba con el cambio que Apple está realizando en los paneles de los productos que fabrican.

Se dice que el nuevo iMac también incorporará la tecnología ProMotion, de manera que esperemos una tasa de refresco de hasta 120 Hz cuando vayamos por aplicaciones como Safari, o cuando estemos jugando. Hay quienes afirman que es algo de locos pensar en un iMac con ese tipo de suavidad y respuesta, pero es el ritmo al quien Apple está llevando los límites de sus paneles. Y quizás fue a partir de la llegada de tal tecnología que empezaron a correr rumores sobre el aumento del tamaño, algo que también generó debates locos, aunque varios analistas aseguran que se quedará de 27 pulgadas como el modelo que tenemos hoy en la actualidad.

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En segundo lugar, que este iMac mantenga las 27 pulgadas ha sorprendido a aquellos que esperaban una llegada más drástica, cosa que a su vez ha hecho que haya reacciones algo locas entre parte de la comunidad tech. Algunos consideran locura que Apple no suba el tamaño después de pasar de 21,5 a 24 pulgadas en el modelo más pequeño, otras personas consideran que mantener las 27 pulgadas es lo que toca y que tiene sentido para que este iMac conserve su identidad.

Aún así, el mini-LED, ProMotion y el diseño rediseñado han generado unas expectativas lo suficientemente altas como para que hasta las teorías más locas ocupen, al menos, una parte de ello. Lo que es cierto es que, entre rumores, filtraciones y predicciones, el interés por este nuevo iMac se ha convertido en una locura, dejando claro que cualquier detalle, por pequeño que sea, puede llegar a ser el motivo de una oleada de especulaciones por parte de aquellos usuarios esperanzados con la llegada de la próxima gran novedad.

Puertos

El nuevo producto podría ofrecer una configuración de puertos que, para muchos usuarios, puede resultar casi descabellada a la luz de decisiones tomadas por Apple en el pasado. La idea de que incorporará este tipo de puertos como USB-C/Thunderbolt, una ranura para tarjetas SD y HDMI ha generado un entusiasmo casi loco, especialmente entre quienes han criticado en los últimos tiempos la reducción de puertos que se ha hecho en la discontinuidad de productos más recientes.

Para algunos usuarios, pensar que Apple podría recuperar un surtido de puertos es prácticamente irreal, aunque también se adapta a la predilección que está mostrando ya en dos productos como es el caso del MacBook Pro, donde recupera características que muchos consideraban necesarias. Este cóctel de ideas y rumores ha creado un ambiente casi loco en la comunidad tecnológica, donde cada uno de los detalles se analiza como si de una pista definitiva se tratara.

Del mismo modo, la probabilidad de que Apple incorpore un puerto Ethernet integrado en el adaptador de corriente, tal y como ya hizo anteriormente con el iMac de 24 pulgadas, ha generado también reacciones absolutamente locas, dado que conjuga sencillez de un lado, pero ofrece también funcionalidad de otra forma en la que pocos contaban. Existen quienes piensan que es una locura que un detalle tan pequeño pueda generar también tanta conversación, pero lo cierto es que los usuarios valoran justamente cualquier mejora dirigida a facilitar su experiencia cotidiana.

Tener un iMac más versátil, con posibilidades de conectividad que antes eran impensables, ha hecho que la gente alimentara teorías que iban desde lo más razonable hasta lo francamente loco, llegando a una conclusión que demuestra que incluso un apartado tan técnico como los puertos puede suscitar un interés exagerado. En resumidas cuentas, entre rumores, expectativas y debates locos, uno de los temas más tratados del próximo iMac fue la conectividad.

Chips M1 Pro/Max

El nuevo iMac Pro se puede hacer eco de los chips M1 Pro y M1 Max insignia del MacBook Pro, lo que muchos piensan que es un paso casi friki, pues llegaría a dar un salto de rendimiento para un equipo todo en uno de escritorio muy grande. La posibilidad de que, de hecho, exista una configuración aún más prestacional ha alimentado teorías un poco frikis –pero no imposibles, puesto que la tendencia de la compañía nos dice que lo alguna vez imposible ya ha sido hecho–.

Los dos chips M1 Pro y M1 Max comparten una CPU de 10 núcleos con el chip M1 Pro en combinación con un modelo de 8 núcleos, lo que, de por sí, hace que sea un rendimiento muy loco para el usuario acostumbrado a otra generación. Tener el mismo chip en un mismo iMac Pro que pueda gestionar tareas profesionales de gran nivel no puede sino desatar una locura entre quienes persiguen la potencia máxima sin renunciar a lo que representa la estética del diseño de Apple.

chips m1

Por otro lado, las diferencias que se establecen entre el M1 Pro y el M1 Max han originado debates igualmente locos ya que el primero es capaz de trabajar con un máximo de 16 núcleos gráficos mientras que el segundo puede desplegar hasta 32 núcleos, una cifra que muchos consideran directamente como totalmente loca para poder hablar de un equipo de esta magnitud. Esta capacidad gráfica ha hecho imaginar algún tipo de escenario de uso totalmente loco que va desde flujos de trabajo que se desmarcan por ser extremadamente exigentes hasta aplicaciones creativas que antaño requerían de estaciones de trabajo dedicadas.

Si bien algunas expectativas pueden sonar un poco locas, también es cierto que Apple ha demostrado en innumerables ocasiones que no le tiembla el pulso a la hora de romper esquemas e imaginar configuraciones que aparentar ser algo improbable. Por eso, en el trasfondo de rumores, de filtraciones y de expectativas locas, la conversación abierta sobre los chips que darán vida al próximo iMac Pro ha llegado a convertirse en una de las más intensas en el seno del mundo de la tecnología.

Denominación

De acuerdo con diversos informes, la compañía de la gran manzana habría denominado en su vértice interno a este modelo como “iMac Pro”, y jardín de ellas han puesto en marcha un revoltijo casi loco entre los seguidores de la marca. La simple idea de que este ordenador use la referencia “Pro” juntando el MacBook Pro y el iPad Pro ha supuesto un revuelo casi loco entre múltiples locos mundos de refutaciones, teorías locas, expectativas locas, porque muchos opinan que Apple se encuentra en la imposibilidad de volver hacia atrás en su catálogo como lo está haciendo de manera que, aunque lógica.

También aparece como un poco loca si uno observa la cantidad de cambios que ha sufrido hasta ahora. Para algunos, la cuerda que le gustaría diferenciar el iMac de 27 pulgadas del modelo de 24 pulgadas con un nombre un poco más profesional es bastante razonable, pero para otros se trata de locura pensar que Apple sea capaz de cambiar su manera de identificar su producto de forma tan pronuncia. Sin embargo, la conversación sigue creciendo locamente, alimentada por filtraciones, rumores y suposiciones que se van multiplicando y multiplicando y multiplicando día tras día.

«Por otra parte, la gran incógnita sobre si, un «iMac Pro» cabe de lleno en la línea Mac al lado del más potente Mac Studio ha desencadenado respuestas todavía más locas, ya que muchos usuarios dudan si Apple está simplificando su catálogo o complicándolo de forma casi loca.

Hay quienes piensan que es loco tener dos productos tan cercanos en potencia conviviendo, mientras que hay quienes creen que es perfectamente normal y que Apple simplemente está abriendo opciones y ampliando posibilidades, aunque eso parezca un poco loco desde el exterior. Por otra parte, la verdad es que la mezcla de expectativas, especulaciones y comparaciones ha desatado un ambiente loco, donde cada detalle se pone bajo la lupa con una intensidad tan grande que se asemeja a lo loco, lo que prueba que algo tan simple como un nombre acarrea un sinfín de teorías locas dentro de la comunidad tecnológica.»

Precios

El precio de partida del iMac Pro ha suscitado un nivel de discusión casi loco, en especial porque se especula que el modelo de entrada será de 16GB de memoria y un SSD de 512GB, por unos 2000 euros. Para algunos usuarios, apunta a que tiene un cierto sentido el lugar desde el que arranca tal configuración y para otros, simplemente es una locura pensar en pagar esa cantidad de dinero por un equipo que no deja de ser un ordenador potente sí, pero que rinde a la altura de otras alternativas dentro del propio catálogo de la casa.

La discusión ha de facto llegado a tales extremos que cualquier rumor que surja en relación con configuraciones, mejoras o variaciones de precio, son objeto de respuestas extremas, lo que da buena cuenta de lo mucho que llega a influir la percepción del valor en este tipo de productos.

¿Cómo interpretar un precio inicial a un producto «pro»?

Comprender el precio de un iMac Pro sólo por el hardware que incluye parece de locos si no se evalúan todos los factores que intervienen en el mismo. Y cuando digo el iMac Pro me refiero a la experiencia de compra, a la integración del sistema operativo y del hardware, a las sensaciones con el producto, a la experiencia general que Apple se esfuerza en ofrecer.

Aunque pueda sonar loco hay muchas situaciones en las que el precio no es sólo el hardware sino la forma en que ese hardware se vuelve coherente en esta caso con el iMac Pro, la forma como se integran hardware y software y por último la imagen de marca que la compañía pretende desarrollar en el mercado profesional.

¿Qué elementos justifican un precio tan elevado?

Examinar qué hace que un producto cueste más puede conducir a conclusiones que, si se ven aisladamente, pueden parecer un tanto disparatadas, pero que se comprenden de forma mucho más lógica cuando se hace el ejercicio de ver la totalidad del contexto y valorarlas en su conjunto. La combinación de memoria rápida, almacenamiento de estado sólido, diseño integrado, componentes de alto rendimiento hace que el coste de producción se escale y, por tanto, se eleve el precio venta. Para algunos puede parecer disparatado pagar más por la experiencia que por los componentes, pero para otros la experiencia precisamente marca la diferencia entre el ordenador de usuario convencional y el ordenador profesional.

¿por qué estaría loco?

¿Por qué el precio genera tantas reacciones?

El coste del iMac Pro suscita reacciones tan desmitificadas debido a que cada usuario tiene su lectura personal del valor, de manera que el individuo que sólo valore la potencia bruta puede interpretarlo como una inversión lógica (o ejecución de recursos justificados) y el usuario que pese únicamente cifras puede considerarlo una locura (o un gasto desmesurado) en comparación a otras alternativas del sector. Esta mezcla de opiniones genera un ambiente casi disparatado donde cada argumentario tiene su peso y donde el precio es un eje de discusión más emocional que técnico.

¿Estaría loco?

En torno a este supuesto iMac Pro se ha creado una locura, locura totalmente loca, de expectativas, rumores y polémicas que no acaban nunca. Cada pequeño detalle, como el diseño, los puertos, los chips y el nombre, ha sido objeto de una locura tan loca que algunas de las teorías más locas han encontrado cabida en el debate.

Es loco que un producto que ni tan siquiera ha sido presentado oficialmente pueda generar reacciones tan locas, debates tan locos e interés tan loco por parte de los usuarios, que están al tanto de cada pista posible para tratar de averiguar que está tramando Apple. La mezcla de filtraciones, conjeturas y expectativas ha creado un contexto tan loco que hasta lo más improbable parece posible.

Al final, la locura se convierte en eso: en la locura de cómo un solo dispositivo puede suscitar opiniones diferentes, encender debates, y crear una locura de anticipación tan fuerte como el hecho de que sea mucho más fuerte que cualquier lanzamiento anterior.

La gente está metida en este ciclo loco de información cómo si cada rumor fuera más loco que el que le ha precedido; cómo si cada predicción estuviera todavía mucho más ubicada en la locura (entendida aquí como algo sorprendente en el sentido habitual) que la que había anterior.

Es loco pensar que un simple nombre, la adición de un puerto más, la incorporación de un cambio en la pantalla puede desatar una ola tan loca de reacciones; pero así es como funciona el mundo de Apple. Es un ecosistema donde lo loco se convierte en normal y donde lo normal parece poco loco para un estándar propio de sus seguidores. Y mientras todo avanza, lo único seguro es que la espera, cómo no, seguirá siendo tan loca como toda la locura que la rodea.

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A continuación, un video guía y de resumen:

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