Un cambio en la política de Apple
Con el visto bueno de Apple, ahora puedes reparar tu iPhone en casa mediante el programa de reparación de Apple. La compañía indicó el miércoles que ha añadido una nueva sección en su página en la que se pueden comprar herramientas de reparación y piezas de recambio. Este moderno programa es un cambio considerable para Apple que, hasta ahora, solo había ofrecido herramientas de reparación y piezas de recambio a los 5000 proveedores de servicio acreditados y a más de 3000 talleres de reparación independientes que cuentan con técnicos autorizados por Apple.
Esta apertura al derecho a reparar supone un hito en la tecnología al permitir a los consumidores finales acceder a manuales de servicio y piezas originales para permitir a los frikis de la técnica arreglar ellos mismos sus equipos, viendo así más allá de su simple obsolescencia programada. La operación empieza revisando el manual de reparación del modelo de iPhone que se va a reparar para así tener claro el nivel de dificultad antes de realizar el pedido correspondiente en la tienda de autoservicio de reparación.
La tienda pone a disposición más de 200 piezas y herramientas individuales, que cubren en un principio las reparaciones más comunes, como el reemplazo de pantallas, baterías y módulos de cámara. Aparte de los profesionales, la tienda también da cabida a aquellos que nada quieran comprar en cuanto a herramientas profesionales para una única utilización, pues Apple ha creado un sistema de alquiler de kits de herramientas por un plazo de una semana, de manera que así se pueda acceder a prensas de pantalla o a destornilladores de precisión de nivel industrial a partir de una pequeña inversión inicial.
Cabe señalar que, si bien esta opción está presente, Apple vuelve a enfatizar que la inmensa mayoría de los usuarios deberían ir a un profesional. La arquitectura interna de un iPhone está muy densamente empaquetada y es muy delicada; un minúsculo fallo en el manejo de tornillos diminutos o en el de los cables flex puede comprometer la impermeabilidad o la seguridad de la batería. Pero para aquel consumidor hábil y consciente, se trata de una iniciativa que minimiza la producción de residuos electrónicos y propicia una cultura de sostenibilidad y de transparencia técnica jamás vista hasta el momento en la marca.
Un cambio en la política de Apple
El programa de reparación que acaban de implementar parece increíblemente sencillo, dado que Apple ha publicado instrucciones de arreglo de algunas líneas de dispositivos, como el iPhone 12, el iPhone 13 y el iPhone SE de tercera generación. Después de revisar las guías de reparación de su móvil concreto, puede llegar a la tienda de reparación de autoservicio de la compañía, en la que podrá elegir entre más de 200 piezas de recambio en función de qué modelo de iPhone tenga.
El propio sitio también ofrece herramientas que puede utilizar para culminar su reparación: un destornillador de torsión por valor de 99 dólares y una prensa para pantallas de visualización, por valor de 216 dólares.
Esta propuesta supone una ruptura importante en la filosofía de la marca, porque durante décadas mantuvo un ecosistema cerrado, leal a la estrategia de hacer cambiar de móvil a los usuarios cuando este fallaba. La introducción de estas herramientas de grado profesional permite al usuario doméstico no solo tener las piezas, sino que también es una forma de ofrecer la tecnología de precisión necesaria para igualar los estándares de un laboratorio oficial.
Por ejemplo, al adquirir la prensa de visualización, el usuario garantiza que el sellado adhesivo de la pantalla se lleve a cabo con la presión adecuada, algo que tiene consecuencias para la integridad estructural y la resistencia al agua de un dispositivo, lo que resulta en una de las complicaciones que suelen surgir en la reparación «artesanal».
Desde luego, el acceso a un equipamiento tan especializado comporta, no le quepa duda, una curva de aprendizaje técnica suficiente como para no subestimar dicha dificultad. Apple ha construido este programa de forma que se destinaba a personas que tuvieran las habilidades y conocimientos para manipular componentes electrónicos milimétricos.
Las destrezas para el manejo de los destornilladores de torque son claves, pues cada tornillo dentro de un iPhone tiene una especificación de torque concreto; un torque de ajuste excesivo podría perforar el circuito o dañar la batería, mientras que un torque no suficienda podría dar lugar a desconexiones internas por vibración.
Para aquellos cuya inquietud por el coste de herramientas para una única de reparación es inviable, la compañía plantea una solución logística ingeniosa: los kits de alquiler. Por una fracción del coste total, el usuario recibe en su casa los maletines más robustos con el instrumental requerido para completar la tarea.
El planteamiento no sólo democratiza el arreglo técnico, sino que también ayuda en la sostenibilidad pues fomenta estar en circulación con herramientas pesadas, en vez de forzar a cada consumidor a adquirir equipamiento que sin duda usará una vez en la vida del dispositivo averiado.
En definitiva, este nuevo paradigma contribuye a mantener la transparencia de la marca en lo referente a la duración de sus productos. Al mostrar la idiosincrasia y la complejidad interna de su hardware a través de manuales específicos de sus dispositivos, Apple permite que el consumidor aprenda el valor que ha de otorgarse a la ingeniería de precisión.
A partir del programa de reparación de autoservicio, la marca no esconde una tienda de recambios, sino la forma en la que se puede garantizar que una experiencia relacionada con un producto de alta tecnología es realmente reparable, haciendo que los terminales permanezcan activos por períodos más prolongados, a la vez que disminuye la huella electrónica a escala mundial, empoderando a su propia clientela.
Posibilidad de personalización
Si no desea adquirir el costoso elemento que tendrá que tener para siempre, también puede optar por alquilar un kit adaptado a sus necesidades y con el que disponga de todos los elementos que pudiera llegar a necesitar. Estos kits, los cuales son muy pesados, vienen en una o dos cajas, por lo que Apple también sugiere algunas estrategias para levantarlos que incluyen «Piensa antes de levantar» y «No te apures». Cuando ya sepa qué necesita, Apple le enviará a casa todos los suministros solicitados; cuando termine de reparar, incluso podrá enviar alguna de sus piezas viejas para reciclarlas y recibir una idea de crédito en la tienda Apple.
Dicho sistema de logística circular constituye una de las facetas más renovadoras del programa de autoservicio. Cuando el usuario toma posesión del maletín de transporte, queda expuesto a un despliegue de ingeniería que reproduce casi perfectamentel el hábitat de trabajo de un técnico de cualquier Apple Store.
Las cajas están cuidadas para proteger instrumentos de alta precisión a los que hay que tratar con un cuidado extremo. Optando por el alquiler, Apple aplica temporalmente una retención sobre la fianza en la tarjeta de crédito del usuario cuando el kit es devuelto al centro logístico y para finalmente liberar la fianza al completo para el siguiente cliente tras la verificación de cada destornillador, prensa y cable en condiciones óptimas.
La sostenibilidad es el eje sobre el cual gira la alternativa a la reparación y el reciclaje. La posibilidad de que Apple ofrezca crédito de la tienda a cambio de recambios de otras piezas (pantallas agrietadas o baterías deterioradas) lo que está haciendo es motivar al usuario a que no tire estos residuos a la basura normal, ya que en todos estos componentes hay metales preciosos y, también, materiales que Apple puede recuperar con sus avanzados sistemas de robots de reciclado, como son: «Daisy», de tal forma que se cierra el ciclo de producción evitando la extracción de materias de la naturaleza. Esto podría hacer que el usuario suba a protagonizar un eslabón como actor de la economía circular.
La transformación no finaliza, no obstante, en la propia instalación física. La gran mayoría de las piezas de los iPhone actuales necesitan una configuración de sistema o el emparejamiento de software después de la instalación de las piezas. Cuando la pieza ya está instalada, el usuario tiene que llamar a la asistencia del programa para proceder a la autorización de la pieza en la nube. Esto asegura que funciones clave como el Face ID o el True Tone funcionen como deben, garantizando la seguridad biométrica y la calidad visual de un producto original; en este terreno las piezas de otras marcas rara vez llegan.
Por último, este software vuelve a establecer las características del lazo existente con el que el propietario tiene con su disipativo. Se admite la dificultad que presentan los actuales iPhone; sin embargo, a través de la accesibilidad de herramientas a grado de industria y de las piezas originales, se ha logrado eliminar el temor de tener que reparar el terminal por cuenta propia.
Apple ha hallado la manera de reposicionar estas exigencias propias de la calidad que sus consumidores imponen, con la cada vez mayor exigencia social de la claustro; es capaz de determinar una vía de la que deben seguir todos aquellos que desean recuperar el control sobre el mantenimiento de hardware, ayudando a la longevidad y comprometida con una responsabilidad medioambiental en cada uno de los tornillos que afirman el terminal a la vida misma.
Una política singular para la EEUU
Arregla tu Apple en casa; a día de hoy, la solución es exclusiva para iPhones y únicamente en EE. UU. A finales de 2021 y principios de 2022, eso sí, la tienda puede perfectamente abrirse a incluir esas pocos ordenadores Mac, y queda claro que el resto del mundo habrá de esperar, quizás comenzando por Europa, y ahí también entramos en debate.
Esta fase de escalado internacional significa un paso adelante para lo que popularmente en Agricultura se denomina tejer la autonomía, que va acompañado del manifiesto de un grupo de usuarios masivo alargar la vida de sus equipos de gama alta y reducir el desacomodo de millones de usuarios cuando pueden evitar la marcha a un servicio técnico.
Sin embargo, la llegada del programa en Europa resulta de especial relevancia por la creciente presión de las regulaciones para tener productos más duraderos y de fácil arreglo. Los usuarios de Mac, que se caracterizan por ser muy «técnicos», son los grandes beneficiados.
Pronto, aquellas tareas que requieren semanas de espera para un arreglo en un servicio técnico —un teclado desgastado para ser sustituido, una bateria muerta en un MacBook, el cambio de un puerto USB-C roto— podrán evitarse y ser gestionadas por el escritorio del usuario con la certeza de que está utilizando piezas con medidas diseñadas al milímetro por los ingenieros de Cupertino.
Además, hay que reseñar que la inclusión de los Mac es una tarea técnica considerablemente más interesante dada la arquitectura interna de sus chips Apple Silicon. La compañía pone a nuestra disposición documentación que describe la apertura de los equipos de forma que se puede abrir sin comprometer los sistemas de refrigeración ni los componentes de la placa base.
Esto no es solo una cuestión de democratizar el acceso sino de fomentar una cultura de respeto por el hardware, en la cual el propietario vuelve a tener la palabra para contar con la herramienta de trabajo que le es más necesaria y valiosa.
Mientras se va lanzando el programa en diversas regiones, Apple irá adaptando sus kits de herramientas o de los estándares eléctricos y logísticos para que la experiencia de uso sea equivalente en el mundo. Esto beneficia, por una parte, al consumidor que tiene un derecho preeminente de reparar, pero por otra parte, establece un estándar de transparencia que es aplicable a toda la industria y las empresas, demostrando con ello cómo la innovación se puede desarrollar junto con la reparabilidad hacia una realidad más responsable y cooperativa.
Se trata de un programa restringido
Durante bastante tiempo, la reparación de los dispositivos de Apple ha sido un proceso costoso y muy molesto para los usuarios, por lo que la reciente tienda que ha abierto la empresa es sin lugar a dudas un paso en la dirección correcta. A pesar de eso, no se puede asegurar que Apple esté haciendo todo lo que pueda para simplificar la reparación de sus productos en la actualidad, especialmente porque el programa está limitado todavía a un reducido número de modelos de iPhone.
Parece que esta ya forma parte de esa situación adoptando de alguna manera la nueva situación vista en esta nueva forma de reparación. A pesar de que el nuevo programa que pone en marcha la empresa conlleva una buena parte de advertencias, la medida sigue constituyendo un grandísimo beneficio para los usuarios que no quieren enviar su dispositivo a Apple y buscar así un taller de reparación autorizado.
Al mismo tiempo, esta evolución de la política de la firma es una respuesta más que adecuada a la presión internacional del «Derecho a Reparar». Durante años, la cerrada política de diseño de los productos de Cupertino, con el uso de adhesivos de gran resistencia, tornillos de propiedad e incluso el soldado de componentes clave, generó una sensación de obsolescencia programada que terminaba frustrando a los usuarios más técnicos.
Con la llegada de esta tienda oficial, Apple empieza a desmantelar la muralla invisible que separaba a usuario de entrañas de su propia tecnología, garantizando que la propiedad de un producto por parte de un consumidor fuese total y no limitadas a una licencia de uso restringida por la capacidad de arreglar de forma oficial.
Sin embargo, todavía existen importantes dificultades que tiene que afrontar Apple para que este programa sea verdaderamente rompedor. Uno de los puntos de fricción más repetidos por los expertos es el de la verificación de las piezas a través de software: si bien un usuario puede instalar una pantalla original, el sistema posee la necesidad de validar de forma remota que funciones como el Face ID o el True Tone queden operativas y no se deshabiliten.
Esta dependencia de la autorización por parte de la compañía indica que, si bien el hardware ya es accesible, la responsabilidad última por la funcionalidad queda aún enquistada en los servidores de la marca; es decir, una fricción que, conforme los defensores de la libre reparación, limita la verdadera autonomía del consumidor.
Adicionalmente, el diseño interno de los dispositivos sigue siendo un laberinto con altísima complejidad. La densidad de los componentes en un iPhone o un MacBook modernos es tal que la menor equivocación en la secuencia de desmontaje puede ser fatal para el dispositivo.
Por lo tanto, Apple debe seguir perfeccionando la claridad de los manuales de servicio y, para las futuras generaciones de productos, ha de enfocar el diseño del dispositivo teniendo en cuenta la extracción de las piezas comunes sin depender de herramientas de grado industrial. La simplicidad no solo es vender el componente del repuesto, sino también diseñar el producto para que con él pueda repararse de forma intuitiva y segura.
Por último, este programa promueve una discusión provechosa acerca de la responsabilidad medioambiental y del consumo responsable. De esta forma, Apple quiere dejar claro que la resistencia es un valor por el que merece la pena pagar. Para el usuario, la alternativa de cambiar la batería o la pantalla por sí mismo no solo es un posible ahorro económico, sino que carga de sentido emocional el objeto, de manera que se convierte de objeto desechable en objeto que acompaña al usuario.
A medida que el catálogo se agranda y se facilita cada vez más la obtención de herramientas, vamos a ir hacia un cambio cultural en el que la reparación deje de ser un último recurso desesperado para convertirse en el primer paso en una tecnología más humana y más sostenible.
Vídeo:
https://repararimac.eu/soluciona-problemas-comunes-en-tu-imac-o-macbook/


