¿Por qué es importante la ciberseguridad en la vida cotidiana?

Nos encontramos en un periodo en el cual la hiperconectividad se da por hecho. Usamos internet para relacionarnos con amigos y parientes, para estudiar, para trabajar, para hacer compras e incluso para llevar a cabo los trámites de nuestras cuentas bancarias. Esta conexión, en especial, nos brinda comodidad y rapidez, pero también hace que emerjan nuevos riesgos que a menudo no tenemos en cuenta. Por ello, la ciberseguridad ha pasado a ser un asunto importante no sólo para empresas o profesionales, sino también para cualquier persona que use un dispositivo que esté conectado a internet.

Conforme se va consolidando nuestra huella digital, también incrementan las posibilidades para los criminales informáticos, sin distinguir entre usuarios corrientes y grandes corporaciones, buscan a sus presas efectivas, a aquellos cuyas contraseñas sean vulnerables o se encuentren poco instruidos en cuanto a las amenazas digitales. Allí es donde la ciberseguridad tiene un papel fundamental, ya que conocer sus principios es el primer paso para protegernos a nosotros mismos y así no caer en redes cada vez más avanzadas.

Ciberseguridad - ¿qué es?

La ciberseguridad no es un deleite, ni un asunto distante, sino que es una necesidad cotidiana. Mejorar nuestros hábitos de seguridad, saber detectar determinadas alertas y tener conocimiento sobre la forma como nadan los atacantes en el mundo de la ciberseguridad permite obtener una mayor tranquilidad a medida que profundicemos en él, puesto que el planeta se encuentra cada vez más conectado.

¿Qué es la ciberseguridad?

La ciberseguridad, es un conjunto de métodos, técnicas y saberes applied a la protección de los datos, de las redes y de los dispositivos ante ataques o accesos no permitidos. En una sociedad tecnológica mediante la cual todas las personas dependemos de la tecnología para acceder a la información, para comunicarnos, para estudiar, para entretenernos o para realizar cualquier actividad cotidiana, la ciberseguridad es parte de nuestras vidas digitales.

El principal objetivo se puede decir que es la prevención de los aprovechamientos que puedan llevar a cabo los delincuentes. Hay que prevenir cualquier tipo de uso ilícito -robar información, corromper un sistema o utilizar a los usuarios de ese sistema- y eso implica proteger desde las contraseñas y cuentas personales al uso no permitido de nuestros archivos, pasando por los programas que introduzcamos o el uso no permitido de nuestros archivos. Hay que tener conductas responsables (detectando incluso mensajes sospechosos, utilizando contraseñas seguras, manteniendo nuestra máquina informática al día).

En definitiva la seguridad en la red es la pared que nos ayuda a mantener a buen recaudo nuestros datos y tener una navegación por internet más tranquila. Comprender las nociones básicas de esta temática es el primer paso a dar para protegerse en un entorno digital lleno de posibilidades, pero también de amenazas.

Principales amenazas en internet

Hoy la situación es que en un entorno donde pasa buena parte de su día conectada (teléfono móvil, un ordenador, las redes sociales, etc.) se vuelve relevada la necesidad de conocer el estado de algunas de las amenazas más comunes que hacen peligrar de manera evidente la información. Una de las amenazas más comunes es el phishing, técnica que suelen utilizar los atacantes haciéndose pasar por empresas o servicios o instituciones oficiales para engañar al usuario.

Estos mensajes pueden parecer totalmente genuinos, pero son en realidad los enlaces que aparecen en ellos los que llevan a las páginas en las que por medio de esos enlaces los atacantes piden que las víctimas proporcionen sus datos personales. Un solo clic puede comprometer contraseñas, la información bancaria e incluso puede dar acceso a cuentas que son claves.

Otra vez, el software maligno es otra amenaza habitual, dado que el término engloba diversos tipos de software no deseados, como, por ejemplo, los virus informáticos; los virus troyanos; el software de rescate. El software maligno puede conseguirse instalar sin que el usuario de la máquina se entere, a veces simplemente con la descarga de archivos desde sitios de poca confianza o con la instalación de una aplicación sin verificar. Los resultados son diversos: puede llegar a ralentizar el funcionamiento del dispositivo, incluso bloquearlo completamente o secuestrar documentos, que exigen un rescate en el momento de recuperarlos.

Ciberseguridad - virus y malware

Comprender los mecanismos de funcionamiento de estas amenazas y poder identificarlas resulta clave para poder manejarse con más seguridad en la red viaria. Una buena práctica de buenas costumbres, que consiste en comprobar cuál es la fuente de las comunicaciones o en bajarse sólo contenidos que sean fiables, puede ser una buena manera de proteger aquello que nos queda de la vida digital.

El papel de la educación digital

La evolución de la tecnología es rápida y evidente, pero la educación digital no consigue ajustarse a la misma velocidad. Actualmente muchas personas se están habituando al uso de dispositivos, redes sociales y servicios online sin tener una total conciencia de cuáles son las amenazas que se esconden detrás de cada clic. De ahí que apostar por una educación digital y un aprendizaje de la ciberseguridad desde las primeras etapas de la vida sea clave para forjar una sociedad más concienciada y mejor preparada.

La educación digital no se concentra únicamente en cómo utilizar el software o moverse por internet en las redes sociales. Para tener una educación digital también es importante saber cómo proteger nuestra información, reconocer y advertir ante las señales de peligro, adoptar buenos hábitos y ser precavidos. La ciberseguridad también ha de formar parte del proceso educativo, no como una formación técnica propia de unos pocos iniciados, sino como habilidad básica de todo el usuario.

Es muy importante el desarrollo del pensamiento crítico en el ciberespacio también. No basta con ser consciente de que existen amenazas; hay que aprender también a interrogar lo que se presenta en la pantalla, a detectar mensajes sacaros o a descubrir un posible fraude. La adquisición de habilidades de este tipo puede marcar la diferencia entre ser víctima de un ataque o no. Una correcta educación digital unida a unos conocimientos básicos de ciberseguridad, contribuyen a que las personas puedan tomar decisiones más seguras y responsables en su vida cibernética.

La importancia de la protección de datos personales

La digitalización ha hecho que comprendamos que nuestros datos personales son, en la actualidad, uno de los activos más relevantes existir para las corporaciones o los ciberdelincuentes: cada vez que utilizamos una aplicación, accedemos a un sitio web o generamos una cuenta en un servicio de Internet dejamos un rastro de datos que puede abarcar desde nuestro nombre y nuestro correo electrónico hasta nuestros hábitos de compra, nuestras coordenadas geográficas o nuestras preferencias.

La acumulación progresiva de datos indica que la privacidad es uno de los aspectos más relevantes dentro de la vida digital actual. Sin un manejo apropiado de la misma, en el caso de que se produzca un pequeño descuido puede ser lo suficientemente fácil para incurrir en accesos no autorizados, suplantaciones de identidad o filtraciones de información sensible sobre la propia persona, quedando así al descubierto información sensible.

Ciberseguridad - protección

La ciberseguridad ocupa un lugar destacado en el presente siglo talegueno, ya que es la que nos facilita las herramientas y las prácticas para mantener nuestros datos protegidos. Pero no sólo recae en las plataformas o los servicios que consumimos, sino que también pasa por lo que nosotros mismos hagamos como usuarios y, por tanto, decidamos.

Ejemplo de ello sería la tendente a la fijación de la privacidad en redes sociales, el uso de contraseñas adecuadas, la eliminación de datos o la no divulgación de información inútil. La comprensión de la forma en la que se recogen, almacenan o utilizan nuestros datos nos dotará de capacidad para adoptar otro tipo de decisiones, pudiendo así acortar de forma muy importante los riesgos que pudieran darse en las situaciones de uso cotidiano de la tecnología.

La evolución de las amenazas digitales

Gracias a la ciberseguridad, y aunque tal vez sea entendible que los medios de comunicación puedan fomentar esta creencia errónea, a no ser que se tenga el conocimiento individual correspondiente a la información de una ciberamenaza particular en relación con un ataque a un sistema, penitenciario o militar. Lo que puede aseverarse es que, si el individuo realiza una búsqueda de información en Internet, sea en su casa, en un café, en un avión o en un coche, allí donde el individuo va, en todo caso, se puede plantear un interés por la información, ya que consideramos a Internet como un entorno seguro y confiable para gestionar aspectos sustanciales de nuestras vidas laborales y personales.

Por lo tanto, es fundamental entender que la ciberseguridad comienza por actos cotidianos como seleccionar contraseñas robustas, no hacer clic en enlaces sospechosos, mantener actualizados nuestros dispositivos y conocer la información que compartimos. En la medida en que se adopten costumbres sensatas por parte de cada individuo, la ciberseguridad colectiva será efectiva y responsable de disminuir el impacto de las ciberamenazas que emplean los errores humanos como mecanismo para conseguir su meta.

Ciberseguridad - amenazas

Por otro lado, es esencial que haya esfuerzo conjunto por parte de los propios usuarios, de las instituciones de educación, de las empresas y del gobierno. De una parte, las organizaciones van a tener que desarrollar sistemas de protección eficaces, y de la otra, han de generar formación que ayude a las personas a entender los riesgos a los que están expo-sados y cómo se tienen que comportar.

Del mismo modo, los usuarios tienen que tener presente los riesgos que tienen que correr, deben implicarse en la construcción de una cultura de la ciberseguridad, deben aprender a detectar las amenazas, deben desconfiar de la veracidad de los mensajes que les llegan, deben aprender que la ciberseguridad no es un estado, sino un proceso en continuo crecimiento de la mano de las tecnologías y de las formas de ataque. Cuando todos toman su papel la ciberseguridad se convierte en buena, en una buena forma para conservar la vida digital.

La influencia de la tecnología en la ciberseguridad moderna

La acelerada evolución de la tecnología ha cambiado la manera de vivir, de trabajar y de comunicarnos; no obstante, el avance tecnológico ha conformado en gran medida el panorama de la ciberseguridad. Oggi en día, cualquier dispositivo que conectemos a Internet, cualquier aplicación que utilicemos o cualquier servicio digital que incorporemos supone nuevas formas de vivir mejor y de trabajar mejor, pero a la vez supone igualmente nuevas formas que se van generando para los ataques.

Así que, la ciberseguridad ha pasado a considerarse un aspecto básico que garantía la evolución de la tecnología en el sentido de poder avanzar; cuanto más se perfeccionen las herramientas inteligentes y más redes complejas sean generadas, tanto más sofisticados se vuelven también los métodos de ataque que se ejemplifican, de ahí la ciberseguridad tiene que avanzar según los medios de ataque.

De la misma forma, la integración de tecnologías como la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la computación en nube ha aumentado al punto de que la ciberseguridad resulta más necesaria que nunca. Lo que queremos establecer es que la tecnología que da vida a la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la computación en nube, permite la automatización de tareas, el almacenamiento de elevadas cantidades de información y la conexión de dispositivos pero, a la vez, requiere ocuparnos de los nuevos riesgos que genera de una forma más compleja.

Ciberseguridad - tecnologías

Porque la ciberseguridad va más allá de la protección de un solo ordenador – la ciberseguridad debe tener en cuenta la protección de redes enteras, la protección de sistemas distribuidos y los rápidos cambios en los entornos digitales. Pero por esa misma causa, para anticipar nuevas amenazas, para establecer defensas y para velar por que la respiración del progreso digital no se transforme en temor, sino que siga siendo una oportunidad, conocer la forma en la que toma parte la tecnología sobre la ciberseguridad resulta inevitable.

El impacto social de la ciberseguridad

La ciberseguridad no es solo una cuestión de dispositivos o datos individuales, sino que influencia de manera directa y radical la forma cómo funciona la actualidad. Hoy en día dependemos de los sistemas digitales para casi todo: para comunicarse, para estudiar, para trabajar, para ir de compras, e incluso para acceder a los servicios públicos que tienen cada vez más un pie en el mundo digital.

Y esto se traduce en que cualquier error de la ciberseguridad puede acabar siendo crítico, con una suficiente magnitud para sobrepasar la que podría tener cualquier simple fallo o desafuero meramente técnico. Un ataque que tenga serias consecuencias sobre la red de transporte público, sobre una institución educativa o sobre un hospital puede impactar actividades ordinarias y poner por delante la salud de miles de personas. La ciberseguridad se ha convertido por esta razón en un tipo de pilar básico para que la vida cotidiana pueda ser mantenida en pie.

Ciberseguridad - impacto social

Por otra parte, la ciberseguridad está relacionada con el grado de confianza que pueda desarrollar la gente hacia la tecnología. Si el usuario percibe que sus datos están a buen recaudo y que los trámites que habitualmente quiere realizar por los servicios digitales funcionan, este mismo usuario participará sin temor alguno con el entorno, pero si sufre, por ejemplo, una nueva fuga o violación masiva, la confianza se borrará drásticamente y un tiempo más tarde muchas personas mostrarán reticencias a tales herramientas digitales.

Este hecho implica que, evidentemente, la ciberseguridad no es solamente un problema técnico, sino que tiene que ver también con la manera en la que se expresa la emoción y la forma en la que se producen las relaciones sociales, afectando manera en la que pensamos la realidad proporcionada por el mundo digital, incidiendo en la manera en la que nos relacionamos con esa misma realidad. Fortalecer la ciberseguridad es, en conclusión, fortalecer la confianza colectiva sobre la tecnología que utilizamos.

La relación entre la vida cotidiana y la ciberseguridad

La ciberseguridad forma parte de la vida cotidiana en mayor cantidad de lo que podamos llegar a pensar. Desde revisar redes sociales, hacer una videollamada, visitar el banco, etc., cada acción a realizar en un entorno digital depende de alguna protección para poder ejecutarla. La ciberseguridad permite asegurar la interacción de cada uno de nosotros cuando participamos a través de la red: permite confirmar que nos hallamos en la red correcta o puede garantizar que nuestra información no llegará a caer en manos equivocadas, así como también permite proteger a nuestro propio equipo.

Tener en cuenta un principio tan sencillo como el descrito anteriormente es sólo una parte del hecho de asumir riesgos de forma práctica. La ciberseguridad protege en acciones sencillas, pero a su vez también comienza a ser necesario. La ciberseguridad protege cuando nos conectamos a una red Wi-Fi pública, cuando descargamos una nueva aplicación, y en la mayoría de las actuaciones bajo algún tipo de medida que nos va a garantizar que se una adecuada vigilancia para evitar situaciones extremas con la información de la que disponemos.

En este sentido, la ciberseguridad comienza a convertirse en una herramienta que nos permitirá vivir de forma responsable, nos conduce a saber leer las señales de no estar en un sitio seguro, nos determina cómo arriesgarnos a proteger más nuestra identidad.

En un mundo donde las tecnologías aparecen y desaparecen sin olvidarse de su existencia, la ciberseguridad se va convirtiendo en un buen amigo que se conecta con nuestra vida, que nos lleva a vivir mejor aquellos momentos que transcurrieron en la vida cotidiana. Gracias a ella, vamos a poder abrir las puertas del entorno digital para que todo toque a la puerta y, así, probablemente sin mucho miedo, podamos volver a utilizarlas en cuanto aquellas que nos ayudan a estar mejor, y en este momento nuestro mundo es este.

En el siguiente video te lo resumimos:

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