Apple se actualiza, el iMac y el iMac Pro: Más núcleos, más gráficos y más memoria

Más núcleos, más gráficos y más memoria: Apple sigue agarrándose fuerte a su sitio en el mundillo de los sobremesa todo en uno con la última actualización del iMac. Esta nueva tanda viene con cambios bastante tochos, desde más chicha por dentro, pasando por mejor rendimiento gráfico y conectividad, hasta detallitos de diseño y del día a día que, quieras o no, van subiendo el listón para gente pro y para usuarios más «de los que le dan caña».

Y es que Apple no se ha puesto solo a meter hardware más potente porque sí, en plan por meter. Con la llegada de los nuevos chips de la casa, el ecosistema de macOS y la integración con el resto de cacharros de la compañía, el iMac se ha quedado como una máquina bastante más redonda para currar, crear contenido, editar vídeo, diseñar o incluso programar sin esos tirones raros ni cuellos de botella que te sacan de quicio. Todo va más suave, más rápido y, sobre todo, más afinado para el día a día.

Además, el salto de rendimiento no viene solo por la CPU, ni de lejos. La parte gráfica también mete un empujón serio, y eso se nota una barbaridad en tareas pesadas tipo edición en 4K, modelado 3D, fotografía pro o cuando tienes varias pantallas y mil apps abiertas a la vez porque claro, por qué no. Apple quiere que el iMac deje de verse solo como «el ordenador bonito» (que sí, lo es) y vuelva a pelear como un equipo de verdad para productividad y creación profesional.

Y aquí es donde también entra el mítico iMac Pro, ese equipo que durante años fue la bestia, la bestia de referencia dentro de la gama todo en uno de Apple. Aunque ahora el foco lo tienen los iMac con Apple Silicon y otros bichos como el Mac Studio, mucha gente sigue comparando el rendimiento de hoy con lo que daba el iMac Pro en su momento. De hecho, una parte bastante grande de las mejoras de ahora vienen justo de esa idea: tener potencia de equipo pro, pero en un formato compacto, silencioso y elegante… lo típico que suena a marketing, pero bueno, también es verdad.

Otro detalle importante es que Apple sigue mimando muchísimo el diseño, como siempre. El iMac sigue siendo uno de esos ordenadores que reconoces al segundo: pantalla enorme, marcos más limpitos, colores actuales y una construcción minimalista que queda bien tanto en una oficina medio seria como en casa. Pero detrás de esa pinta «simple» hay cada vez más tecnología pensada para mejorar la experiencia real, desde cámaras y micros mejores hasta sistemas de sonido bastante más brutos de lo que parece a primera vista.

En este post larguito, te cuento lo básico (y lo no tan básico) sobre cómo va el iMac en 2024, sus specs, lo nuevo, alguna curiosidad y por qué todavía sigue siendo ese bicho del que todo el mundo habla en informática. También veremos qué diferencias hay contra el iMac Pro, qué tipo de gente de verdad aprovecha toda esa potencia, y si sinceramente merece la pena tirar por uno de estos equipos a día de hoy.

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Potencia y rendimiento a tope

Procesadores Intel de última hornada

En el centro de esta renovación, Apple les ha metido a los iMac procesadores Intel de los más nuevos, con hasta ocho núcleos. Esto se nota, y bastante, porque sube un montón la capacidad de procesar cosas, dejando abrir tareas pesadas y mil apps a la vez sin que todo se arrastre.

Para la gente que necesita que el equipo responda YA cuando estás con cargas fuertes (renders, mil pestañas, cosas así), esta actualización te deja una sensación más rápida, más… eficaz, por decirlo simple.

GPUs AMD Radeon Pro más brutas

Y sí, la parte gráfica también pega un empujón grande con GPUs AMD Radeon Pro dedicadas, sobre todo la AMD Radeon Pro Vega 48 de 8 GB, que básicamente te asegura músculo gráfico del bueno. Está pensada para aguantar desde juegos que piden muchísimo hasta tareas pro que comen GPU como si nada, tipo render 3D, edición de vídeo en 4K, y trabajos creativos de diseño. Apple dice que juntando un Intel Core i9 de ocho núcleos con la AMD Radeon Pro Vega, el rendimiento puede subir hasta un 100% frente a generaciones anteriores… suena a marketing, pero bueno, el salto existe.

Mejoras en el iMac Pro

Y no, no es solo la familia «normal» del iMac la que se lleva el subidón de potencia. El iMac Pro también recibe mejoras bastante serias, con más RAM y una GPU todavía más rápida, quedando como un equipo de gama alta pensado para quien vive en multitarea intensa y flujos de trabajo pro donde necesitas rendimiento y estabilidad cuando todo se complica, y se complica rápido.

Diseño elegante y pantallas con muy buena pinta

Aunque por dentro hayan cambiado un montón de cosas, Apple ha preferido no tocar demasiado el look icónico y finito que ya es «muy iMac». Los modelos actualizados siguen saliendo en 21,5 y 27 pulgadas, que al final son tamaños que suelen cuadrar bien entre tener espacio para trabajar y no dejarte los ojos en el intento, o sea, equilibrio decente.

Pantallas 4K y 5K con gama P3

Las pantallas siguen con resolución 4K y 5K en los modelos de 21,5 y 27 pulgadas, respectivamente, lo que se traduce en una nitidez muy bestia en casi cualquier cosa que pongas. Además tienen soporte para la gama de color P3 y un brillo que llega hasta 500 nits, así que se ven imágenes con buen color, bastante fieles, ideal si haces cosas creativas o simplemente eres de los que se ponen quisquillosos con que «se vea bien», sin más.

El salto a Apple M4 y pantallas Retina 4.5K

Lo más llamativo de la línea iMac 2024 es que ahora llega con el procesador Apple M4. Este cambio es bastante importante: los iMac con M4 prometen hasta un 70% más velocidad de CPU y gráficos 2,1 veces más rápidos comparados con los modelos que usaban el M1. Y además, estos modelos traen pantallas Retina 4.5K en 24 pulgadas, que se ven… sorprendentemente bien, la verdad. Como toque nuevo, Apple metió la opción de vidrio nanotexturizado, pensado para recortar reflejos molestos, lo que ayuda un montón si trabajas con luz fuerte, estudios o sitios con ventanales enormes (que suena bonito hasta que te da el sol en la pantalla).

Esta tecnología, típica de modelos más pro, mejora bastante cómo percibes la imagen sin cargarte el contraste ni la claridad, o eso es la idea.

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Memoria y almacenamiento: fluidez y espacio para cualquiera

Capacidad de memoria RAM

La RAM es clave para que todo vaya suave y no se te forme el típico cuello de botella cuando abres apps pesadas o un montón de cosas a la vez. En los iMac con Intel, la RAM puede subir hasta 32 GB DDR4-2666, lo que da mejor rendimiento y una multitarea más «sin drama». En los modelos con chip M4, la base viene con 16 GB de RAM unificada, y puedes ampliarla hasta 32 GB, lo que ya te deja hacer edición 4K, diseño con capas y capas, y render 3D sin que el equipo se queje demasiado (bueno, sin que se queje tanto).

Opciones de almacenamiento: SSD y Fusion Drive

Sobre el almacenamiento, Apple sigue con varias opciones según lo que necesites y lo que te quieras gastar, claro. Puedes elegir SSD, que te da lecturas y escrituras rapidísimas, o tirar por la opción híbrida llamada Fusion Drive. Esta mezcla junta una SSD NAND (como caché para acelerar accesos) con un disco duro mecánico grande, y queda bien para quien necesita mucho espacio pero no quiere que todo vaya a paso de tortuga, aunque… bueno, sigue siendo híbrido. Los nuevos iMac con M4 arrancan con 256 GB de base y pueden subir hasta 2 TB, así que puedes guardar proyectos grandes y colecciones sin estar mirando el contador de espacio cada dos por tres.

Conectividad y puertos: listos para lo que venga

Puertos en modelos Intel

Los nuevos iMac mantienen un buen «paquete» de conectividad que incluye Wi‑Fi y Bluetooth 802.11ac para conexiones inalámbricas estables y rápidas. En lo físico, traen puertos tipo Gigabit Ethernet para cable fiable, dos Thunderbolt 3, cuatro USB 3.1 Gen 2, lector SDXC, jack de audio de 3.5 mm y altavoces integrados para tener un sistema multimedia completo. También llevan cámara web integrada, que hoy en día es casi obligatoria para videollamadas y curro remoto, quieras o no.

Mejoras con el Chip M4: Thunderbolt 4, Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.3

En los modelos que vienen con el Apple M4, la conectividad se pone al día con lo último, metiendo puertos USB‑C con Thunderbolt 4 que básicamente disparan la velocidad de transferencia y te dan más juego para enchufar pantallas externas, discos, y lo que sea de periféricos que uses. Y además, lo inalámbrico también pega un salto con Wi‑Fi 6E (más capacidad, menos lag, más velocidad, en general va más fino), junto con Bluetooth 5.3, que ayuda a gastar menos batería y a que la conexión con cacharros Bluetooth sea más estable, sin esas caídas medio tontas.

Seguridad Mejorada con Touch ID Integrado

Como detalle de seguridad (y comodidad, porque seamos realistas), Apple metió Touch ID directamente en el iMac, así que puedes autenticarte rápido y seguro para iniciar sesión, comprar cosas o cambiar de usuario con solo apoyar el dedo, y ya. Esto te suma una capa extra de protección y te simplifica el día a día en el equipo, sin tener que andar pensando tanto.

Diseño y Experiencia Visual: Mucho Más que un Simple Ordenador

Colores Vibrantes para Todos los Gustos

Apple sigue con su obsesión por lo bonito y lo personalizable en la línea iMac. Los modelos nuevos vienen en un montón de colores vivos y modernos, para que lo puedas dejar encajado en tu sitio, ya sea una oficina, un estudio creativo o tu casa (sí, ese rincón donde también comes, qué vida).

Accesorios a Juego y Coherencia de Estilo

Para rematar esa cosa de los colores, Apple también vende accesorios a juego, tipo teclados, ratones y trackpads, manteniendo una estética como muy «Apple», limpia y resultona, aunque bueno, también un poco presumida. Y esto hace que el iMac no sea solo una máquina potente, sino también algo casi decorativo, que le da estilo y personalidad a tu escritorio, para bien o para que te juzguen un poco, no sé.

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Curiosidades y Contexto: Más Allá de la Tecnología

Ciclos de Renovación de Apple

Apple normalmente renueva la línea iMac más o menos cada dos años. Ese ritmo intenta encontrar un punto medio entre sacar cosas punteras y mantener estable el diseño y la experiencia, sin pegar volantazos raros que luego rompan la compatibilidad de apps o accesorios, que eso sí que da rabia.

El Salto Tecnológico con el Chip M4

La integración del chip Apple M4 marca una transición bastante estratégica, porque la compañía ya está abrazando del todo su propia arquitectura basada en ARM para los sobremesa. Y eso se nota en mejoras grandes de velocidad, eficiencia energética y funciones más avanzadas, incluyendo capacidades de IA integradas (que suena muy épico, aunque a veces solo lo notas en «va más rápido», pero bueno).

Esto ya se venía viendo en cosas como el MacBook Air y el MacBook Pro, y ahora llega al iMac también, dejando un ecosistema Apple más integrado y optimizado, o sea más cerrado, pero más cómodo… kinda raro, pero en fin.

Innovación en las Pantallas con Vidrio Nanotexturizado

El vidrio nanotexturizado no solo baja los reflejos en el uso diario, también mantiene la calidad del brillo y el color, que es lo que otras soluciones antirreflejos suelen cargarse un poco, o bastante. Esta mejora se nota en la comodidad visual, sobre todo si eres de artes visuales o de los que se tiran jornadas eternas delante del ordenador, con los ojos ya pidiendo auxilio.

Un Legado Todo en Uno de Apple

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Los iMac siguen con esa manía (buena, supongo) de Apple de hacer ordenadores todo-en-uno donde el hardware y el software encajan bastante bien, y por eso macOS va suave y eficiente, sin tanto show. Ese rollo hace que el iMac le entre por los ojos a quien quiere potencia pero no liarse, mezclando un diseño minimalista con cosas bastante pro que en sobremesas «de toda la vida» a veces quedan medio sueltas, o bueno, no tan bien atadas… y desde luego no tan bonitas.

La gracia del «todo en uno» es que casi todo está metido detrás de la pantalla. No tienes la torre típica comiéndose media mesa, ni un nido de cables que luego te da pereza mirar. Apple lleva mil años con la idea de la mesa limpita y la comodidad, y el iMac sigue siendo de los ejemplos más claros, clarísimos de eso. Lo enchufas, tocas cuatro ajustes y ya está, más o menos, listo para currar, estudiar o ponerte a crear contenido sin estar montando piezas ni peleándote con configuraciones raras que nadie pidió.

Pero lo interesante no es solo lo «bonito». Parte de que el iMac funcione tan redondo viene de que Apple manda en el hardware y en el software a la vez, algo que pocas marcas pueden hacer tan cerrado, tan suyo. macOS está hecho pensando justo en los componentes que trae el equipo, y eso se nota en tonterías que al final importan un montón: menos fallos absurdos, mejor gasto de energía, ventiladores que casi ni se oyen y una sensación general de fluidez incluso cuando tienes abiertas un montón de apps al mismo tiempo y tu cerebro ya va a tirones.

Con los chips Apple Silicon, esa integración se nota todavía más, como más en la cara. Los nuevos procesadores no solo suben el rendimiento a lo bruto, también mejoran la eficiencia y la velocidad con la que se hablan la CPU, la GPU y la memoria, como si ya se conocieran de antes. Todo trabaja más coordinado, y tareas pesadas tipo edición de vídeo, diseño, programar o hacer mil cosas a la vez se sienten más rápidas y más «naturales» (qué palabra), y lo raro es que muchas veces esa potencia llega sin que el ordenador haga casi nada de ruido, ni se inmute, casi da rabia.

Otro punto donde el iMac sigue sacando pecho es lo multimedia. Apple lleva años mimando muchísimo sus pantallas, y por eso un montón de diseñadores, fotógrafos y gente que crea contenido siguen teniendo al iMac como referencia, aunque luego se quejen, claro. Los colores suelen verse bastante clavados, el brillo pega fuerte y la resolución hace que estar horas mirando la pantalla sea más llevadero para la vista, que ya bastante sufre. Y encima le sumas altavoces sorprendentemente bestias, micros buenos y cámaras bastante más decentes que las que traen muchos sobremesa por ahí (que a veces parecen de 2012, pero bueno).

También está ese componente «emocional» o de filosofía rara de producto que Apple lleva exprimiendo desde hace años, y sí, funciona. El iMac no va de ser el más modular ni el más fácil de actualizar pieza por pieza, ni lo intenta, ni le importa. Lo que busca es darte una experiencia cerrada pero muy pulida, donde todo tenga sentido desde el minuto uno. Y aunque eso a veces te corta opciones comparado con un PC por piezas, muchísima gente prefiere esa comodidad y estabilidad antes que andar toqueteando componentes o resolviendo incompatibilidades a las tres de la mañana.

Por eso el iMac sigue teniendo un hueco bien fuerte en lo profesional y en casa también. Hay gente que solo quiere un ordenador que vaya bien durante años, que sea rápido, silencioso y bonito, y que además encaje con el resto del ecosistema Apple sin estar pensando demasiado. Ahí es donde el iMac sigue marcando diferencias frente a muchos sobremesa tradicionales que, aunque puedan dar potencia parecida o incluso más en algunos casos, no siempre logran esa sensación de integración tan cuidada…

Conclusión: ¿Por qué el iMac sigue siendo una gran elección?

En resumen, los iMac nuevos de 2024 son una evolución tecnológica bastante marcada, y vuelven a reforzar a Apple como referencia en ordenadores todo‑en‑uno de sobremesa. Con procesadores Intel de última hornada y el salto importante a la familia M4, se les abre muchísimo el abanico de uso, desde lo más básico hasta lo más pesado en entornos creativos y corporativos, o sea el típico «sirve para todo» pero esta vez con sentido.

Sus pantallas 4K y 5K, con opciones Retina 4.5K, dan una calidad visual tremenda, mientras que la memoria y el almacenamiento (más flexibles) hacen que cada quien pueda ajustarlo a lo que necesita, sin quedarse corto a la primera. Y la conectividad avanzada junto con Touch ID te da más comodidad y más seguridad, lo cual suena aburrido pero se agradece cada día.

Y ya para cerrar, el diseño atractivo y personalizable, más las innovaciones tipo el vidrio nanotexturizado, ponen al iMac no solo como herramienta de trabajo, sino como un objeto de diseño que deja el espacio más bonito, aunque suene un poco cursi decirlo.

Así que sí, por todo esto, los iMac 2024 siguen siendo una referencia bastante sólida para quien busca una mezcla «bien balanceada» de rendimiento, estética, innovación y facilidad de uso, sin darle mil vueltas.

Si quieres más info de detalles técnicos, precios o fechas de lanzamiento concretas, escríbenos sin problema. El futuro del iMac arranca hoy, y según pinta, quiere cambiar (otra vez) cómo pensamos el ordenador todo‑en‑uno de sobremesa, a ver si es verdad.

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