Problemas de Wifi o Bluetooth en MacBook con Apple Silicon

Problemas de Wifi o Bluetooth en MacBook con Apple Silicon

Si tienes un MacBook con chip Apple Silicon y has notado que la conexión Wi-Fi va a trompicones, se cae sin previo aviso o simplemente parece que navegar se ha vuelto una experiencia frustrante, no estás solo. Este es un problema que varios usuarios han reportado en modelos equipados con los procesadores más recientes de Apple, y aunque a veces puede parecer que el equipo está fallando sin motivo aparente, lo más habitual es que tenga una explicación técnica bastante concreta.

Lo que suele ocurrir es lo siguiente: el Mac sí se conecta a la red, el icono de Wi-Fi aparece en la barra de menús como si todo fuera bien, pero al intentar cargar una página web, hacer una videollamada o descargar un archivo, la cosa se complica. La conexión se corta, la velocidad baja de forma notable o simplemente hay momentos en los que el equipo parece quedarse sin acceso a Internet durante unos segundos. Esto puede afectar a cualquier tarea cotidiana que dependa de una buena conexión: reuniones por Zoom o Teams, trabajo en la nube con Google Drive o iCloud, streaming de vídeo, actualizaciones del sistema, sincronización de correo electrónico… todo se resiente cuando la conexión no es estable.

Y lo más desconcertante del asunto es que, muchas veces, el problema no es constante. Hay momentos en los que la conexión parece funcionar con total normalidad, y otros en los que se vuelve completamente inútil. Esto hace que sea especialmente difícil identificar el origen del fallo, ya que no siempre es fácil reproducirlo de forma deliberada para intentar encontrarle solución.

¿Es un problema del router o del Mac?

Una de las primeras preguntas que surge cuando la conexión falla es si el problema está en el router o en el propio ordenador. Para saberlo, hay un truco muy sencillo: conecta otro dispositivo a la misma red y comprueba si también tiene problemas. Si el móvil, la tablet o cualquier otro ordenador funciona con normalidad mientras que el Mac sigue fallando, la conclusión es bastante clara: el problema está en el equipo, no en la red.

También puede ocurrir lo contrario: que todos los dispositivos tengan problemas de conexión al mismo tiempo, lo que apuntaría directamente al router como responsable. En ese caso, reiniciarlo suele ser suficiente para restablecer la situación. Sin embargo, cuando el problema es exclusivo del Mac, hay que buscar la causa en otro lugar.

Otro indicio útil es fijarse en si el problema aparece en distintas redes o solo en una en concreto. Si el Mac va bien en la red de la oficina pero falla siempre en casa, o viceversa, es posible que haya una incompatibilidad entre el equipo y la configuración de ese router en particular. Si, en cambio, el problema aparece en todas las redes a las que te conectas, la causa es definitivamente interna al Mac.

wifi

¿Qué tiene que ver AWDL con todo esto?

Según varios informes técnicos publicados por desarrolladores y analistas especializados en el ecosistema Apple, una de las causas más frecuentes de estos problemas de conectividad en MacBooks con Apple Silicon está relacionada con el módulo AWDL, que son las siglas de Apple Wireless Direct Link. Para quien no lo conozca, se trata de una tecnología desarrollada por Apple que permite que distintos dispositivos de la marca se comuniquen entre sí de forma directa, sin necesidad de pasar por un router o punto de acceso externo. Es, en esencia, una red inalámbrica privada entre dispositivos Apple.

Esta tecnología es la base sobre la que funcionan herramientas tan populares y útiles como AirDrop —que permite enviar fotos, vídeos, documentos y cualquier tipo de archivo entre el iPhone, el iPad y el Mac con solo unos toques, de forma casi instantánea— y AirPlay, que permite transmitir contenido de vídeo o audio desde el Mac a un Apple TV, a unos altavoces compatibles o a una pantalla externa. También es necesaria para funciones como Handoff, que permite pasar una tarea de un dispositivo Apple a otro de forma fluida, o Universal Clipboard, que sincroniza el portapapeles entre el iPhone y el Mac.

El problema es que, en determinadas circunstancias, este módulo puede interferir con la conexión Wi-Fi principal del sistema. El módulo AWDL opera en la misma banda de frecuencias que el Wi-Fi estándar, concretamente en los 2,4 GHz y 5 GHz, y cuando el equipo intenta mantener activas al mismo tiempo la conexión a la red doméstica o de empresa y las funciones de comunicación directa entre dispositivos, pueden producirse conflictos que el sistema no siempre resuelve de forma óptima.

Cuando esto ocurre, el Mac puede intentar restablecer algunos parámetros de red de forma automática mientras intenta equilibrar ambas funciones, lo que provoca esos cortes intermitentes o esa sensación de que la conexión «no termina de ir bien». El Bluetooth también puede verse afectado, ya que comparte parte de la infraestructura de radio del equipo y opera en rangos de frecuencia cercanos, lo que añade una capa adicional de posible interferencia.

El papel del chip Apple Silicon en todo esto

Es importante entender que los chips Apple Silicon, desde el M1 hasta los modelos más recientes, representan un cambio radical en la arquitectura de los MacBooks. A diferencia de los procesadores Intel que utilizaban los Mac anteriores, los chips Apple Silicon integran en un único componente no solo el procesador y la memoria, sino también los módulos de conectividad inalámbrica. Esto tiene grandes ventajas en términos de eficiencia energética y rendimiento, pero también implica que cualquier problema relacionado con la gestión de esas conexiones inalámbricas está mucho más ligado al software del sistema operativo que antes.

En los Mac con Intel, el módulo Wi-Fi era un componente relativamente independiente que se comunicaba con el resto del sistema a través de interfaces estándar. En los Mac con Apple Silicon, la integración es mucho más estrecha, lo que significa que macOS tiene que gestionar de forma más activa la coordinación entre el Wi-Fi, el Bluetooth y el módulo AWDL. Cuando hay un error en esa gestión —ya sea por un bug en una versión concreta de macOS, por archivos de configuración corruptos o por conflictos entre actualizaciones— los síntomas pueden ser exactamente los que estamos describiendo.

Una solución sencilla que funciona en muchos casos

Antes de entrar en pánico y pensar que el equipo tiene un problema de hardware serio o que necesita pasar por el servicio técnico, hay una solución bastante accesible que conviene probar primero: restablecer la configuración de red del sistema. Puede sonar a algo técnico y complicado, pero en realidad es un proceso bastante sencillo que consiste básicamente en eliminar los ajustes actuales de Wi-Fi y Bluetooth y dejar que el sistema los vuelva a crear desde cero.

¿Por qué funciona esto? Con el tiempo, los archivos de preferencias de red pueden acumular pequeños errores, entradas duplicadas o configuraciones desactualizadas que el sistema no siempre es capaz de identificar y corregir por sí solo. Cuando actualizas macOS, cuando conectas y desconectas repetidamente de distintas redes, o cuando hay algún fallo durante una actualización del sistema, pueden generarse inconsistencias en esos archivos que afectan al rendimiento de la conexión. Al eliminar esos ajustes, el sistema operativo genera automáticamente una nueva configuración limpia, lo que en muchos casos es suficiente para que la conexión vuelva a ser estable y fluida.

Lo bueno de este método es que es completamente seguro. No elimina ningún documento personal, ninguna aplicación ni ningún archivo importante del equipo. Lo único que tendrás que hacer después es volver a introducir la contraseña de tu red Wi-Fi y, en su caso, volver a emparejar los dispositivos Bluetooth que uses habitualmente con el Mac, como auriculares, un ratón externo o un teclado.

conexion

Cómo hacerlo paso a paso

El proceso para restablecer la configuración de red en macOS es el siguiente:

  1. Abre Preferencias del sistema (o Ajustes del sistema si tienes macOS Ventura o posterior) y haz clic en Red.
  2. En el panel de la izquierda verás la lista de conexiones disponibles. Selecciona la conexión Wi-Fi con la que estás teniendo problemas.
  3. Pulsa el botón «–» (menos) que aparece en la parte inferior del panel para eliminar esa conexión de la lista. El sistema puede pedirte que confirmes la acción.
  4. Repite el mismo proceso con la conexión Bluetooth si también está dando problemas.
  5. Una vez eliminadas las conexiones, pulsa el botón «+» (más) para volver a añadirlas.
  6. En el menú desplegable «Interfaz», selecciona el tipo de conexión que quieres agregar —Wi-Fi o Bluetooth según corresponda— y haz clic en «Crear».
  7. Aplica los cambios y cierra el panel de preferencias.

Una vez completado este proceso, conecta de nuevo tu Mac a la red Wi-Fi introduciendo la contraseña cuando el sistema te la solicite. En muchos casos, los usuarios notan una mejora inmediata: la conexión es más estable, las páginas cargan con normalidad y los cortes intermitentes desaparecen o se reducen de forma significativa.

Otras soluciones complementarias

Si el método anterior no es suficiente por sí solo, hay otras acciones que puedes combinar para intentar resolver el problema de forma más completa.

Eliminar archivos de preferencias de red manualmente

Una opción más avanzada consiste en eliminar manualmente los archivos de preferencias de red que macOS almacena en el sistema. Para hacer esto, abre el Finder, pulsa las teclas Comando + Mayúsculas + G para abrir el panel «Ir a la carpeta» e introduce la siguiente ruta: /Library/Preferences/SystemConfiguration/. Dentro de esa carpeta encontrarás varios archivos relacionados con la configuración de red, entre ellos com.apple.network.identification.plist, com.apple.wifi.plist y NetworkInterfaces.plist, entre otros. Puedes mover estos archivos a la papelera —no los elimines definitivamente todavía, por si acaso— y reiniciar el equipo. Al arrancar de nuevo, macOS los generará automáticamente desde cero con valores por defecto.

Este proceso es un poco más técnico que el anterior, pero sigue siendo seguro y puede ser más efectivo en casos donde el primer método no ha dado resultado.

Reiniciar el servicio de red desde Terminal

Para los usuarios más cómodos con el uso de la Terminal, existe la posibilidad de reiniciar el servicio de red directamente desde la línea de comandos. Abre la Terminal —la encontrarás en Aplicaciones > Utilidades— e introduce el siguiente comando:

sudo ifconfig en0 down && sudo ifconfig en0 up

Este comando desactiva y reactiva la interfaz de red principal del Mac, lo que en algunos casos puede resolver problemas de conectividad sin necesidad de eliminar configuraciones ni reiniciar el equipo. Tendrás que introducir la contraseña de administrador para ejecutarlo.

Cambiar el servidor DNS

En ocasiones, los problemas de conexión no están relacionados con el Wi-Fi en sí mismo, sino con el servidor DNS que el router asigna automáticamente al Mac. El DNS es el sistema que traduce los nombres de dominio —como «google.com» o «apple.com»— en direcciones IP que los servidores pueden entender. Si el servidor DNS es lento o tiene problemas, las páginas pueden tardar en cargar o directamente no cargarse, aunque la conexión Wi-Fi esté funcionando correctamente.

Para cambiarlo, ve a Preferencias del sistema > Red, selecciona tu conexión Wi-Fi, haz clic en Avanzado y luego en la pestaña DNS. Allí puedes añadir servidores DNS alternativos como los de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4) o los de Cloudflare (1.1.1.1 y 1.0.0.1), que suelen ser más rápidos y fiables que los que proporciona el operador de Internet por defecto.

Desactivar IPv6 temporalmente

Otro ajuste que a veces ayuda es desactivar el protocolo IPv6 en la configuración de red. Aunque IPv6 es el protocolo de Internet más moderno y el estándar hacia el que se está migrando, algunos routers domésticos o configuraciones de red corporativas no lo gestionan bien, lo que puede generar problemas de compatibilidad que afectan a la velocidad o estabilidad de la conexión. Para desactivarlo, ve a Preferencias del sistema > Red > Wi-Fi > Avanzado > TCP/IP y cambia la configuración de IPv6 a «Desactivado» o «Enlace local únicamente».

Mantener macOS actualizado: una medida preventiva esencial

Uno de los factores que más influye en la estabilidad de la conexión inalámbrica en los Mac con Apple Silicon es la versión del sistema operativo que está instalada. Apple lanza actualizaciones de macOS de forma regular, y muchas de ellas incluyen correcciones específicas para problemas de conectividad Wi-Fi y Bluetooth que han sido reportados por usuarios o identificados internamente por los ingenieros de la empresa.

Si llevas tiempo sin actualizar el sistema, es muy posible que la solución a tu problema ya exista en una versión más reciente de macOS y que simplemente no la hayas instalado todavía. Para comprobar si hay actualizaciones disponibles, ve a Preferencias del sistema > Actualización de software. Si hay una actualización pendiente, instálala y comprueba si el problema desaparece tras el reinicio.

También es recomendable activar las actualizaciones automáticas para que el sistema se mantenga siempre al día sin necesidad de comprobarlo manualmente. Esto es especialmente importante en el caso de las actualizaciones de seguridad, que Apple suele publicar con cierta frecuencia y que a menudo incluyen mejoras en la gestión de los módulos de conectividad inalámbrica.

wifi

Revisar el entorno de red: el router y las interferencias

Aunque el problema principal que hemos estado analizando tiene su origen en el Mac, no hay que descartar que el entorno de red también esté contribuyendo a empeorar la situación. Hay varios factores externos que pueden afectar a la calidad de la conexión Wi-Fi, independientemente de si el equipo funciona bien o no.

El primero es la distancia al router. Cuanto más lejos estés del punto de acceso Wi-Fi, más débil será la señal que recibe el Mac y mayor será la probabilidad de que haya cortes o caídas de velocidad. Si trabajas habitualmente en una habitación alejada del router, considera la posibilidad de usar un extensor de red o un sistema de red en malla para mejorar la cobertura en toda la casa.

El segundo factor son las interferencias. Las redes Wi-Fi operan en bandas de frecuencia que también utilizan otros dispositivos electrónicos del hogar, como microondas, teléfonos inalámbricos o cámaras de seguridad. Si hay muchos de estos dispositivos cerca del Mac o del router, pueden generar interferencias que degraden la calidad de la señal. Cambiar el canal de transmisión del router —accediendo a su panel de administración— puede ayudar a reducir estas interferencias.

El tercer aspecto a considerar es la congestión de redes. Si vives en un edificio de apartamentos o en una zona densamente poblada, es probable que haya decenas de redes Wi-Fi activas en el mismo espacio, todas compitiendo por los mismos canales de frecuencia. Un analizador de redes Wi-Fi —hay aplicaciones gratuitas disponibles en la App Store, como Wireless Diagnostics— puede ayudarte a identificar qué canal está menos saturado y configurar tu router en consecuencia.

Cuándo acudir al servicio técnico

Si después de probar todas las soluciones descritas en este artículo el problema persiste, puede ser el momento de buscar ayuda profesional. Aunque la mayoría de los problemas de conectividad en Mac tienen solución a nivel de software o configuración, existe una pequeña posibilidad de que el fallo esté relacionado con el hardware del equipo, como un módulo Wi-Fi defectuoso o un problema en la antena interna.

En ese caso, la opción más recomendable es acudir a Datasystem o a un servicio técnico autorizado por Apple. Allí pueden realizar un diagnóstico completo del equipo y determinar si el problema es de software, de configuración o de hardware. Si el Mac está en garantía o tienes contratado AppleCare+, es posible que la reparación sea gratuita o tenga un coste reducido.

Antes de acudir al servicio técnico Datasystem, es buena idea hacer una copia de seguridad completa del equipo con Time Machine o con cualquier otro método de respaldo que uses habitualmente. Aunque en la mayoría de los casos los técnicos no necesitan borrar el contenido del Mac para diagnosticar un problema de conectividad, siempre es mejor estar preparado ante cualquier eventualidad.

Conclusión

conexión

Los problemas de Wi-Fi y Bluetooth en MacBooks con Apple Silicon son más frecuentes de lo que cabría esperar en equipos de esta gama, pero la buena noticia es que en la gran mayoría de los casos tienen solución sin necesidad de intervención técnica especializada. Restablecer la configuración de red es un primer paso muy razonable y efectivo que no conlleva ningún riesgo para los datos del usuario y que, en muchos casos, es suficiente para recuperar una conexión estable y fluida.

Si ese método no funciona, las opciones complementarias que hemos descrito en este artículo —eliminar archivos de preferencias, cambiar el servidor DNS, desactivar IPv6, actualizar macOS o revisar el entorno de red— ofrecen un abanico bastante amplio de posibilidades para abordar el problema desde distintos ángulos.

Y si después de todo eso el problema sigue sin resolverse, la opción del servicio técnico siempre está disponible como último recurso. Lo importante es no resignarse a convivir con una conexión deficiente cuando existen herramientas y soluciones concretas para mejorar la situación.

Si este artículo te ha resultado útil o has conseguido resolver el problema con alguno de los métodos descritos, te animamos a compartir tu experiencia en los comentarios. Tu opinión puede ser de gran ayuda para otros usuarios que estén pasando por la misma situación y no sepan por dónde empezar.

Datasystem

Reparar imac

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *